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Consentimiento informado en consulta privada: cuándo y cómo pedirlo

Qué dice la Ley 41/2002 sobre el consentimiento informado, cuándo debe ser por escrito y cómo organizarlo en una consulta privada.

Foto: Online Marketing / Unsplash

El consentimiento informado no es un papel que se firma en recepción: es un proceso de información y decisión que la ley exige antes de cualquier actuación sobre la salud de un paciente. Si tienes una consulta privada, esta guía te resume cuándo basta con el consentimiento verbal, cuándo hace falta por escrito y qué debe incluir el documento.

Este artículo es informativo y no sustituye el asesoramiento jurídico ni las normas de tu colegio profesional.

Qué es el consentimiento informado

La Ley 41/2002 de autonomía del paciente lo define como «la conformidad libre, voluntaria y consciente de un paciente, manifestada en el pleno uso de sus facultades después de recibir la información adecuada, para que tenga lugar una actuación que afecta a su salud».

La ley es clara sobre a quién obliga: todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado a cumplir los deberes de información y de documentación clínica, y a respetar las decisiones que el paciente adopte libre y voluntariamente (art. 2.6). Da igual que trabajes en la sanidad pública o en una consulta privada.

Primero, la información

Sin información no hay consentimiento válido. Según el artículo 4.1, la información «como regla general se proporcionará verbalmente dejando constancia en la historia clínica» y comprende, como mínimo, la finalidad y la naturaleza de cada intervención, sus riesgos y sus consecuencias.

El paciente también puede renunciar a ser informado. En ese caso se respeta su voluntad dejando constancia documental de la renuncia, pero sigues necesitando su consentimiento para la intervención (art. 9.1).

Consentimiento verbal o por escrito: la regla

El artículo 8.2 fija la regla: el consentimiento será verbal por regla general, pero se prestará por escrito en estos casos:

  1. Intervención quirúrgica.
  2. Procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores.
  3. En general, procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente.

Además, el consentimiento escrito es necesario para cada una de esas actuaciones (art. 8.3), y el artículo 10.2 añade un criterio práctico: cuanto más dudoso sea el resultado de una intervención, más necesario es el consentimiento previo por escrito.

SituaciónFormaQué debes hacer
Actuación habitual sin riesgos notoriosVerbalInformar y dejar constancia en la historia clínica
CirugíaPor escritoDocumento específico para esa intervención
Procedimiento diagnóstico o terapéutico invasorPor escritoDocumento específico, con riesgos y alternativas
Procedimiento con riesgos de notoria repercusión negativaPor escritoDocumento específico y personalizado
El paciente cambia de opiniónRevocación por escritoPuede hacerlo en cualquier momento (art. 8.5)

Qué debe incluir el documento escrito

Antes de recoger la firma, el artículo 10.1 exige darle al paciente esta información básica:

  1. Las consecuencias relevantes o de importancia que la intervención origina con seguridad.
  2. Los riesgos relacionados con sus circunstancias personales o profesionales.
  3. Los riesgos probables en condiciones normales, según la experiencia y el estado de la ciencia o directamente relacionados con el tipo de intervención.
  4. Las contraindicaciones.

La guía El consentimiento informado en la práctica médica del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos añade que el documento debe recoger la naturaleza de la actuación, su descripción, los beneficios esperados, los riesgos y complicaciones, las alternativas con sus riesgos y beneficios, y las consecuencias de rechazar el tratamiento. También recomienda dejar constancia de que el paciente ha podido hacer preguntas y resolver sus dudas.

Errores frecuentes que conviene evitar

La misma guía del CGCOM señala dos prácticas que considera contrarias a la deontología o a la ley:

  • Entregar un formulario estándar para firmar antes de la intervención sin una información clínica verbal y personalizada previa.
  • Usar documentos genéricos con riesgos impresos de forma general sin incluir los riesgos específicos según las características personales y laborales del paciente.

A esto se suman otros fallos habituales en consultas pequeñas: no guardar el documento en la historia clínica, usar un único consentimiento para varias actuaciones distintas o no dar copia al paciente, que tiene derecho a obtenerla según el Portal de Salud de Castilla y León.

Excepciones y consentimiento por representación

La ley permite actuar sin consentimiento en dos supuestos (art. 9.2): cuando hay riesgo para la salud pública en los términos que marca la ley, y cuando existe riesgo inmediato grave para la integridad física o psíquica del paciente y no es posible conseguir su autorización.

El consentimiento se da por representación, entre otros casos, cuando el paciente no es capaz de tomar decisiones a criterio del profesional responsable, o cuando un menor no es capaz intelectual ni emocionalmente de comprender el alcance de la intervención (art. 9.3). Con menores emancipados o mayores de 16 años que no estén en esos supuestos no cabe el consentimiento por representación (art. 9.4). Revisa el artículo completo antes de atender a menores.

No confundas consentimiento informado y protección de datos

La AEPD distingue entre el consentimiento informado para una actuación sanitaria, que se rige por la legislación sanitaria, y el consentimiento para tratar datos personales.

Para diagnóstico, asistencia o tratamiento sanitario no necesitas el consentimiento del paciente para tratar sus datos de salud, pero sí debes informarle sobre ese tratamiento según el RGPD. Lo tienes desarrollado en nuestra guía de protección de datos en consulta y en la de historia clínica en consulta privada.

Cómo organizarlo en tu consulta

  1. Identifica qué actuaciones de tu cartera necesitan consentimiento escrito.
  2. Prepara un documento por actuación, con espacio para los riesgos personalizados.
  3. Reserva tiempo para explicar y resolver dudas antes de la firma, no después.
  4. Guarda el documento en la historia clínica y entrega copia al paciente.
  5. Ten un modelo de revocación por escrito disponible.

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Fuentes

Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante cualquier duda sobre tu salud, consulta con un profesional. Este artículo se ha redactado con ayuda de inteligencia artificial bajo la responsabilidad editorial de BeMedi, con las fuentes consultadas al pie.

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